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BASÍLICA DE SAN PEDRO UNA OBRA DE ARTE Imprimir Manda el articulo a un Amigo
Escrito por ana laura   
Martes, 26 Octubre 2010 13:59

PLAZA DE LA BASÌLICA DE SAN PEDRO

 

Conocida a nivel mundial por la belleza que posee, convirtiéndolo en uno de los lugares que concentra más turistas en ciertas épocas del año, visitas que han ido en aumento desde la muerte del Papa Juan Pablo II, funcionando como un altar. Con diversas exposiciones que muestra la belleza arquitectónica de este lugar dando a conocer a través de estas fotografías el desarrollo que ha tenido este lugar.

Ahora en su V centenario de la colosal obra es necesario reconocer su historia plasmada en sus muros,  siendo este edificio el principal del Vaticano, estado soberano de Roma que se encuentra a las orillas del río Tíber.

 

 

 

EL DISEÑO MUESTRA UN ARTE BARROCO EN CADA MURO

 

 

 

 

 

En términos de volumen este edifico pilar de la religión  católica cuenta con 193 m de longitud y 44,5 m de altura, a pesar de su importancia no es la catedral de la diócesis sin embargo es la iglesia papal, en la que se desarrollan las más importantes misas en todo el año, en su interior se encuentra la Cathedra Petri o Trono de San Pedro.

En esta realmente están enterrados los restos de San Pedro quién fuera según las investigaciones de la arqueóloga y epigrafista Margherita Guarducci el primer papa. Ya adentrándonos en la historia del edificio será importante retomar que su belleza ha sido desarrollada a lo largo de varios siglos.

En sus inicios tenía la humilde intención de ser un monumento conmemorativo dicho por el lugar en el que fue masacrado San Pedro en tiempos de Nerón, ya entre los años 326 y 330 Constantino mando a levantar una basílica durante el papado de Silvestre I que sería terminada unos 30 años después. Ante el altar mayor de esta iglesia fueron coronados muchos de los emperadores de la época como Carlomagno, posteriormente en el siglo XV el papa Nicolás V en 1452 encargo su reconstrucción a Bernardo Rosellino pero la obra se interrumpía tres años después a pesar de que los muros solo contaban con un metro desde el suelo.

 

VISTA ÁREA DE LA BASÍLICA Y SU PLAZA

 

Al paso de cincuenta años la obra se reanudo con la idea de que el nuevo edificio fuera el marco adecuado para acoger la sepultura del papa Julio II quien fuera conocido por la afición a las artes. Lo que sería el edificio como lo conocemos ahora comenzaron el 18 de abril de 1506 el proyecto estuvo a manos del arquitecto Bramante, este consistía en un edificio con una planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y cubierta por cinco cúpulas (un diseño típico del Renacimiento) la central en el crucero y las restantes en los ángulos pero , Bramante no pudo ver avanzar demasiado la obra, pues murió en 1514, cuando sólo se habían edificado poco más que los cuatro grandes pilares que debían sostener a la gran cúpula central los sucesores del fallecido arquitecto no siguieron sus ideas originales de la cruz tradicional pero tiempo después el papa Pablo III encomendó la dirección de la obra a Miguel Ángel quien si respetaría el diseño original.

Ya Bajo Miguel Ángel, se alzaron los muros del ábside, de una imponente monumentalidad; no obstante, la más importante aportación del gran genio fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica se localiza la tumba del apóstol Pedro; una estructura que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire. 24 años después de la muerte de Miguel Ángel, fue concluida la cúpula esta tiene un diámetro de 42,5 metros y una altura de 132 metros, y es sin duda una de las obras maestras del Renacimiento y uno de los símbolos de la Cristiandad. La inscripción que se ve en la base de la cúpula, cuyas letras miden 2 metros de altura, dice:

 

" TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM ÆDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET TIBI DABO CLAVES REGNI CÆLORVM "

 

«Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y te daré las llaves del Reino de los Cielos»

El altar mayor, bajo el Baldaquino, es conocido también como "altar de la Confesión" por estar encima del lugar conocido como Confessio, lugar donde está enterrado el Apóstol. Se llama así porque según la tradición, en ese lugar fue martirizado, "confesando" de esa manera su fe.

El fondo de la basílica (el ábside) está presidido por el monumento que representa un enorme trono de bronce, la Cathedra Petri, símbolo de la potestad del papa. En realidad, es un relicario que contiene restos de una silla de madera y marfil que, según la tradición, usaba el mismo san Pedro —si bien, según otros, se trataba del asiento que ocupaba el emperador Constantino en la primitiva basílica—. Encima del trono hay dos ángeles de bronce sosteniendo las llaves y la tiara, símbolos de la autoridad papal. Tras él se abre el llamativo ventanal que representa al Espíritu Santo como una paloma, rodeado de una vorágine de ángeles y santos. Al pie de este monumento hay un altar usado por el papa para ciertas ceremonias, llamado precisamente "altar de la Cátedra".

 

La Cátedra de Pedro y la Gloria, de Bernini. En los pilares que sostienen la cúpula hay cuatro grandes nichos con estatuas de santos, con un balcón encima de cada uno, en los cuales, tras sendas rejas, hay relicarios con diversas reliquias: encima de la estatua de san Longinos (el soldado romano que atravesó con su lanza el costado de Cristo, posteriormente convertido al cristianismo) se encuentra la reliquia de la misma Lanza Santa; encima de la estatua de la emperatriz santa Elena (la madre de Constantino, quien trajo de Tierra Santa las reliquias de la Pasión), se encuentra un gran trozo de la Cruz; encima de la estatua de santa Verónica (la mujer que según la tradición le secó el rostro a Jesús durante el Vía Crucis) se conserva esta misma tela con el rostro de Cristo impreso (lo cual dio origen a la devoción al Divino Rostro); finalmente, encima de la estatua de san Andrés, hermano de Pedro, se conservaba el cráneo de este apóstol, pero Pablo VI lo regaló a los ortodoxos (quienes veneran especialmente a este santo) como signo de buena voluntad. En lo alto de cada pilar hay también cuatro enormes medallones de mosaico que representan a los cuatro evangelistas con su respectivo animal simbólico.

En la fachada se abren cinco puertas, aunque una de ellas (la Puerta Santa) permanece cerrada, incluso tapada con cemento por su lado interior. Esta puerta sólo se abre cada 25 años para los Años santos (años jubilares). La abre solemnemente el papa al inicio de ese periodo, permaneciendo abierto para que los fieles puedan acceder a la basílica y ganar la Indulgencia jubilar. Al final de dicho año, el Papa la clausura. Las otras tres basílicas papales de Roma también tienen puertas santas.

 

Planimetría. En el centro de la fachada vemos el balcón central, llamado "Balcón de las bendiciones" porque desde aquí el papa imparte la bendición Urbi et Orbi (a Roma y al mundo). Esto sucede tras ser elegido papa, y además en 2 ocasiones cada año: el día de Pascua de Resurrección, y el día de Navidad. Tras este balcón se encuentra un enorme salón, usado por el papa para algunas audiencias y otros actos, llamado "Aula de las bendiciones".

Es posible la visita a la cúpula, desde donde se observan unas excelentes vistas de la plaza de San Pedro, la Ciudad del Vaticano y la ciudad de Roma, pero se debe vestir con recato, estando prohibida la entrada a personas con tirantes y pantalones cortos (tanto hombres como mujeres).

 

 

 

 

 

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